Consejos para trabajar con promotores

Un promotor en el mundo del comercio es un producto que ayuda a vender otros productos, por el simple hecho de que son fundamentales o son de compra frecuente, por ende, necesitan ser adquiridos por la sociedad. Generalmente, cuando tenemos algún objeto cuya demanda no es tan alta y es un tanto escasa, se busca la forma de promocionarlo en conjunto con otros que sí lo son.

 

No obstante, muchas veces trabajar con estos productos es un tanto complicado por la sencilla razón de que el cliente se siente abusado, pues quizás sólo desea el promotor y no el producto que el vendedor intenta “meterle entre ceja y ceja”; por tanto, se necesita de algunos aspectos esenciales para manejar esta situación un tanto compleja. Por lo general, esto lo hacen los promotores, que en otro sentido de la palabra son personas que se encargan de incentivar a un cliente para que compre algún objeto, pues, según encuestas como la de Puro Marketing, revelan que el 70% de las decisiones de compra se toman en la tienda y no a priori, y es por esa misma razón que los comerciantes se abocan a conseguir promotores para que lleven a cabo la tarea de seducir, persuadir y convencer al posible comprador, algo que lleva sus propias características peculiares, pues no es un trabajo fácil ni sencillo.

 

En este artículo te daremos algunos tips y recomendaciones para hacer un excelso trabajo como promotor, así que, si te interesa ser quien provee compras, quédate, pues te aseguro que esto te ayudará.

 

Uno de los primeros pasos es la empatía, recuerda que necesitas generar confianza, y aunque esa persona sea una extraña que conociste hace dos minutos, debes dar la impresión de seguridad y seriedad.

 

Algo que siempre he recalcado en mis años como promotor ha sido la primera impresión, pues no hay forma de recuperar una mala desde el principio, por consiguiente, debemos empezar por el estrechón de manos, acción que debe ser proferida con suma confianza, mirando a los ojos fijamente y una sonrisa que no pase de ser empática y amistosa.

 

Recuerda que apenas lo conoces y los gestos no pueden ser tan explosivos porque ahuyentaríamos al cliente inconscientemente, sólo se amerita de firmeza y espontaneidad juntas.

 

Luego de ello se pregunta al posible comprador acerca de lo que lo ha llevado a la tienda o simplemente que ha de querer. Si la persona se nota indecisa y no concilia alguna respuesta objetiva, debes tomar tú la iniciativa por él, mostrándole todos aquellos promotores que hay en la tienda, que son esas cosas que se venden con facilidad.

 

Informa al cliente, hazle saber que eso, aunque no lo necesita con prioridad, sería una pieza de mayor comodidad o gusto en su hogar o cualquier otro lugar. Dentro de la muestra de objetos, intenta hallar puntos en común, que te ayuden a generar mucha más empatía y conexión con la persona.

 

Una vez que hayas hecho fijar al posible comprador del producto y lo sientas seguro de comprarlo, puedes informarle acerca de estos otros productos que le serían de utilidad, aunque, hazlo de forma cauta, sin querer “metérselo por los ojos”, sólo puedes darle la opción, hay probabilidad altas de que con esa relación que anteriormente lograste, decida llevar también el otro artículo, porque corazón alegre, sonrisa estirada y bolsillos llenos, son una buena combinación.

 

Un consejo importante que puede ayudarte en muchos casos es que, si en algún momento notas cliente algo aburrido y fastidiado por lo que le estás diciendo, puedes preguntarle de una forma suave “disculpa, pero siento que los estoy tratando mal ¿es eso así?”. Demasiado explícito cierto; empero, cuando ese cliente te escuche decir eso se sentirá apenado y como no lo estás tratando mal, sentirá el compromiso moral de prestarte atención, pues pensará que te habrá faltado el respeto, mientras que tú seguirás informándole sobre lo que él estaría interesado en adquirir.

 

Cada uno de estos consejos son necesarios para lograr vender día a día, recordando también, que aspectos como la imagen personal, la manera en la que hablamos, los gestos que hacemos – que son la base de la oratoria – y más son imprescindibles para lograr una venta exitosa, aunque, como siempre, habrá varios “sí” y habrás varios “no”.